Proyecto Atrapalabras.

Dadme un momento de belleza y me reconcilio con el mundo. De eso va este cuento que ya está en postales para que te lo encuentres en cualquier paseo. Con ilustración de Maria Jesús Belinchón. Una pintora que también trabaja con collages.  El latido del mundo.jpg

Cuento de noviembre. El latido del mundo.

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Un poco más de diario de viaje.

Estuve en Simat de la Valldigna contando en ese antiguo monasterio maravilloso. Todo preparado con cariño y una alegría encontrar a los compañeros/as. Conté un ratito, una muestra de mi trabajo y cuando bajé un niño me dijo: “Me hubiera gustado que siguieras. ¿Quieres un caramelo?” “Si, gracias.” “Coge otro para el camino.” “¡Vaya, sí que te han gustado los cuentos!” “Si”.

Simat.

Foto de Nacho. Bibliotecario de Requena. 

En La Litera Pili decide que vamos a hacer un selfie al final de la sesión para estar todos en la foto y el joven que se encarga prueba, salimos cuatro, vuelve a probar, salen otras cuatro…no hay manera. Sale un selfie imperfecto pero muy reído.

Selfirisas

Proyecto Narralunas. Zaragoza.  Taller de formación con profes de secundaria que se lanzan a jugar con su vida, ponerla en gráficas y números. Discuten sobre Juan sin Miedo como si estuviera ahí con nosotras, preguntan cómo dónde encontrar cuentos. Les doy las gracias.

Biblioteca Manuel Alvar, La sesión para bebés sale tranquila. En un momento de silencio miro al público y me parece un momento tan hermoso que me cuesta arrancar a contar. Cuando la sesión acaba, el público se queda charlando. Ya se conocen de los cuentos.Vais a tener más días. Mira: bebe-cuentos

 


Bienestar cuenteríl.

DOS MOMENTOS DE BIENESTAR CUENTERIL. 

1.Esta primavera, en la sesión de la Biblioteca de Montañana conté: “Chiquitina”. Un cuento tradicional que me encanta contar por la sorpresa que provoca. Era un grupo cerrado de niños y niñas de cinco y seis años pero vinieron un par de madres con niños más peques. Hicieron un momento de silencio perplejo y luego rompieron a reir. “Otra vez”, dijeron a coro. Y lo repetí. Volvieron a reir con la misma intensidad. “Otra vez”. Cinco veces conté el final de Chiquitina y reímos. Ahora me llega un mensaje de voz de una amiga que me manda un mensaje de otra amiga que estuvo allí (una de las madres con peques) y pregunta cómo es exáctamente el cuento. Su hijo se lo pide una y otra vez y no está segura de recordarlo bien. Así que en el mensaje de voz  relata el cuento enterito, con detalles que yo no cuento pero ella imagina, y pide, por el bienestar cuenteril de la familia, si se lo puedo volver a contar.

 2. Voy a la Biblioteca de Villaviciosa de Odón, la primera sesión de esta temporada. Hace una tarde de sol preciosa asi que hay poca gente. Niños y niñas pequeñas y una niña de once años que se sienta contenta en primera fila, participa, ríe, adivina, pregunta. Cuando acaba la sesión nos quedamos hablando: “Dicen que los cuentos son para más pequeños pero a mí me gustan mucho. Me gusta leer. Mi tío dice que voy a leerme toda la biblioteca. ¡Y lo voy a hacer!”.  “Claro, le digo. Todas las bibliotecas puedes leerte.”

 


Todos los mundos propios.

“La creatividad está del lado de la salud, es lo que te mantiene cuerdo. Es una forma de ampliar tu mente y calmarte.” Jeanette Winterson.

Arreglando papeles me doy cuenta de cuánto repertorio he ido creando estos años como narradora. Lo siento como un universo propio en el que me muevo libre al empezar a contar. Ahora me apoyo en ese mundo que he ido creando. A veces camino de puntillas sobre él, otras lo paseo.
Cuando empecé a definir la narración oral como ocupación principal, cuando decidí que iba a ser mi trabajo, tuve contramodelos. La locura, la auto-destrucción como destino o castigo por ser artista. Van Gogh mísero, Anne Sexton, Alejandra Pizarnik…En un seminario de literatura Claudio Rodríguez, ese poeta que yo sabía de memoria, nos dijo que nuestra generación, tan joven, no bebía lo suficiente para escribir bien. Magda dice que viene del romanticismo la idea del artista buscando en los excesos y en la muerte.
Y yo creo que tiene consecuencias. No sólo para las personas que nos dedicamos a un oficio creativo sino para cualquiera. Que la posibilidad de “crear” sea propiedad de unos pocos genios o sea algo muy peligroso, quema si te acercas, tiene consecuencias cotidianas.
El placer que nos puede dar crear un mundo nuestro con palabras, dibujos, movimientos de baile…El placer de lo inútil. La felicidad absoluta que cuenta Van Gogh en sus cartas cuando camina y ve amarillos, verdes…
En los talleres de narración veo a la gente contar pedacitos de su vida, veo cómo se transforman contando: los ojos más grandes, el cuerpo abierto, los gestos apropiados a la historia. Veo cómo cambia la escucha de todo el grupo. Cuando este verano hice un juego de abrir puertas en cartulinas con chavales/as mayores imaginaban puertas a lugares hermosos, propios. A veces invitaban a los demás, otras veces querían estar solas. Con sólo rasgar una cartulina parecían mundos. Esta ahí ese espacio abierto, lo tenemos. Parece que estemos esperando el permiso. Que alguien nos diga: “Venga, imagina, cuenta eso que no te parece tan importante pero quieres contar, canta un poco esa nana. Nadie se va a reir de tí”.
El permiso es nuestro.
Pienso en este mundo inmaterial que he ido creando con mi oficio. Pienso en todos los encuentros que me ha posibilitado este ir de un lado a otro contando historias, encuentros que ahora configuran mi vida afectiva.
Y sí, la creatividad puede estar del lado de la salud.

Pintada en Madrid


Cuentos en la tercera frase.

Este otoño tendremos un pequeño ciclo de narración para público joven y adulto en bibliotecas: CUENTOS EN LA TERCERA FRASE. En la Biblioteca Municipal María Moliner los viernes 27 de octubre, 3 de noviembre y 17 de noviembre a las 19’30 horas.  El ciclo empieza con una propuesta de narración. La segunda es más teatral. La tercera es narración y lengua de signos. Entrada gratuita hasta completar aforo. ¡Vé reservando los días!

Organiza: Bibliotecas Públicas Municipales de Zaragoza. Coordina: Cristina Verbena.

PRIMERA SESIÓN: 27 DE OCTUBRE.  NARRADORA: CRISTINA VERBENA.                      TÍTULO: INEVITABLE.
La vida es inevitable. El destino también. Y el deseo. Y también los cambios cotidianos.
De todo esto tratan estas historias. Por eso están las voces que anuncian lo inevitable. Una vieja que camina cada noche. Un puente que esconde un gigante y cómo surgió la muerte. 
La sesión se cierra con dos historias de miedo para dar pie a la actividad organizada por NARRALUNAS.

www.cristinaverbena.com

SEGUNDA SESIÓN: 3 DE NOVIEMBRE.
COMPAÑÍA: PAI.  TÍTULO: EN LA LENGUA FLOJA.
OSWALDO PAI E IGNACIO ALFAYÉ.
DIRECCIÓN: BLANCA RESANO.  Como sacados de un sombrero de copa, fruto del “más difícil todavía”, dos mozos de pista, Verborio Ripio y Esbelto Arpegio, nos presentan “En la lengua floja”.

enlalenguafloja-pai-cartelTERCERA SESIÓN: 17 DE NOVIEMBRE.
TÍTULO: OTRA GENTE.
MAGDA LABARGA Y DAVID BLANCO TOYOS.
¿Qué es OTRA GENTE?
Un espectáculo de cuentos contados oralmente y en lengua de signos. Relatos acerca personajes maravillosos y
personas reales con algo en común: parecen ocultos a nuestra mirada, (por motivos diferentes). La otra gente,
esa que no vemos, pueden ser tanto duendes como un obrero de la industria metalúrgica, seres extraordinarios que se nos escapan a fuerza de cotidianos o que, simplemente, se esconden. El repertorio en cada ocasión varía dependiendo del público presente. OTRA GENTE es un espectáculo accesible y versátil, dirigido a público oyente y sordo.

 

 


Puertas al cuento

PUERTAS AL CUENTO es un taller que me encargó la Casa de la Mujer de Zaragoza y estoy haciendo este verano por los Club de Tiempo Libre. El lunes fue el primero, en el CTL. de Torrero. Las niñas dejaron de jugar a la Rayuela para venir al taller, los niños los juegos de mesa y el ping-pong. Abrimos puertas distintas a modo de: “Érase una vez“: la puerta de una cueva, la de casa de los abuelos allá en Marruecos, la del palacio de un ogro,la de su cuarto con el cielo lleno de estrellas, la de la amistad y la de la familia. Y una vez dentro, jugamos a crear una bruja con zapatillas de futbol de clavos, un ogro con vestido rosa y dragones, muchas dragonas y dragones que nos llevaron al mar para conocer a las criaturas abisales, al fuego o a sentirnos acompañadas en cualquier lugar, porque el dragón está a nuestro lado. Ya hacia el final, una niña de unos doce años dijo: “Yo imagino mi vida de mayor con muchos amigos y simple.””¿Qué quieres decir con:”simple”, una vida sin problemas?” “Bueno, también, pero una vida con pocas cosas, sencilla, como lo que tengo ahora, pocas cosas y muchos amigos para reir.”

No sé vosotras, vosotros qué opinais, pero a mí me parece un planazo.

 


Del libro al labio. Historias de vida.

De los talleres para público adulto: Del libro al labio que hice la primavera 2016 por bibliotecas de la provinica de Zaragoza durante la campaña de animación a la lectura que organiza la DPZ. Las personas contaban momentos de su vida y luego, a lo largo del taller, repetían frases o momentos de lo que habían contado porque seguían allí, añadían algún detalle…los recuerdos y juegos iban creando un lenguaje común.

Boquiñeni. A mi amiga le regaló su marido un ramo de flores y yo muy enfadada le dije al mío: ¡No te creas, que a mi amiga le han regalado un ramo de flores!
Y nosotros teníamos campo de coles, las vendíamos. Y él me puso un letrero: “Yo no te regalo un ramo de flores
pero aquí tienes un remolque de coliflores.”
Es cierto, ¿eh?

Salillas de Jalón. La mujer que habla está en silla de ruedas:
“En un segundo me cambió la vida. En un accidente, en un segundo.” Ríe.

Sástago. Rosita. Yo tenía una abuela que tenía un diario y todos los días escribía lo que hacía: ” día tantos de tantos y con letras historiadas: He bajao a la cantera, he cogido un cántaro de agua, he subido por la cuesta, he ido al corral, me ha puesto un huevo, he ido al mirador. He cogido un capacico de avena y se lo he echado a la burra. He subido a la cocina. He ido a misa pero no me he confesado…Su vida contaba.

Risas.
Los albañiles se lo llevaron, me hizo mucho duelo. Se lo llevaron, pero no creas que se lo llevaron con curiosidad, lo tirarían sin saber lo que era a los escombros.

Tauste.
Me acuerdo del puñetazo que pegué un día en los ojos a un chico, ahí se quedó tapándose los ojos que no me paré a mirar si se lo había sacado o no.
Subía las escaleras de la romería y me tocaron. Yo me volví y al que se estaba haciendo el despistado pensé: “este ha sido”, así que le pegué un puñetazo en un ojo y seguí caminando. Y no me había vuelto a acordar hasta este año, subiendo esas mismas escaleras con mi nieto, cincuenta años más tarde, que me acordé y me dio la risa. “¿De qué te ríes?”, me dijo mi marido. “De un puñetazo que dí aquí mismo”.
16 años tendría, 17 aún no.
– “Y bien guapa que eras”, dice otra mujer.

Valtorres.
Mi hermana tenía siempre todos los niños alrededor. Y se iba inventando los cuentos según los contaba. Con lo que a ellos les interesaba o les gustaba más: de indios, de vaqueros, lo que los niños querían. Estaban ahí con la boca abierta. Mis hijos, mis sobrinos, sus hijos. No se movían. Y los podía tener allí dos o tres horas. Ahora tiene los nietos y le pasa igual. Tiene mucha mano izquierda para inventar.

Valtorres.
-Yo no recuerdo que me contaran cuentos de pequeña. Recuerdo más leer. Coger el libro por la noche para leer en la cama.
-A mí sí me contaban. Yo tuve una infancia en Ateca…tengo unos recuerdos maravillosos, maravillosos. He tenido una niñez preciosa, la niñez más bonita que se puede vivir. Luego cuando me iba a Zaragoza con los abuelos, mi abuelo me llevaba a ver todo lo que había en Zaragoza. He visto todos los museos.

Boquiñeni.
De pequeña me pusieron los reyes magos un bolso de cartón y lo llevé a párvulos. Estaba lloviendo y como se me mojó, lo puse cerca del brasero para que se secara. Cuando fuimos a salir, ya no había bolso.

Tauste. Yo soy muy chorrotera, me encanta salir a la calle y mi marido me decía:                              -¡No se te caerá la casa encima!
-Ya lo siento si te cae a ti, le decía yo. Y me iba de paseo.

 

-¡Cuídate!, le digo a una mujer mayor al despedirme. Me responde: ¡Claro que me cuido, abajo tengo esperando a la pareja de la Guardia Civil!

Boquiñeni

T


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