Cuadernines

DELHY TEJERO. Pintora y dibujante.

Os presento a DELHY TEJERO porque al saber de ella me he sentido acompañada en el asombro. Y por esas ganas estrepitosas de vivir que encuentro en todas las Sinsombrero. Recogió su vida recogida en cuadernos de dibujos y letras. Os copio tres trocitos:

…”sólo nosotros salimos de España corriendo a más no correr pisando todos los charcos.”

…”Siempre creo que a los catorce años me quedé dormida con unas botas de material duro mas confeccionadas, feísimas y que me hacían mucho daño. Dentro de esas botas y dormida con el brazo sobre una mesa de marmol pasé seis años.”

...”Lo único que siento como siempre es el deseo inmenso de vivir. Esta gana, esta sed insaciable de todo. Que no se me llena. Deseo amar mucho, todo me gusta, tengo muchas ganas de cosas, de todo.

Los tenéis publicados en: /https://www.eolasediciones.es/catalogo/sin-coleccion/los-cuadernines-diarios-1936-1968/

Unas brujitas venían a acompañarla en su trabajo. Las recreó de distintas maneras. Mira: https://www.youtube.com/watch?v=KeZLzFVqlI8

Por voz, mi cuerpo

La primera noche que pasé en su casa, bueno, la mañana siguiente, estuve mirando sus libros. Me asombró todos los que había de poesía y ahí estaba Louise Glück: El iris salvaje. No la conocía. Leí un par de poemas y apunté el nombre para buscar luego el libro en la biblioteca y poder leerlo. 

He leído a Louise Glück en ese mismo volumen porque he tenido la suerte de volver a esa casa una y otra vez. Nos hicimos amantes. Lo leí allí, otras mañanas con ella. 

Es buena poeta y además, es muy buena recomendando gente. Os aviso. 

…”tengo por voz solamente mi cuerpo.” L. Glück

De imaginar

En la sesión de cuentos para bebés: TRES SUEÑOS, cuento de Madre y Niña. No hay muñecos ni títeres, hablo de ellas, de cómo pasan juntas una tarde en la que se cuentan y se cantan y llueve y Niña salta en los charcos y vuelve a casa a secarse cuando está toda chipiada porque además ya es hora de dormir. Saco una cuna pequeña de madera y pongo a dormir los cuentos que han ido saliendo. Enciendo tres luces, que son los tres sueños que Niña va a tener esa noche, mientras canto una nana africana. Me levanto y pongo la cuna un poco lejos, para que los cuentos no despierten con el ruido. Acaba así. Un niño no se acababa de ir, tiraba de la mano de su madre hacia mí. Vino a pedirme si podía acercarse a ver a Niña dormida.

Manhattan Fest 2020

Desde el Festival Manhattan me hicieron la propuesta de narrar en diálogo con dos piezas de danza. Tuve la suerte de poder verlas antes, os pongo los vídeos aquí también. Las ví e hice una lista de motivos de cuentos tradicionales que podían enlazarse con las coreografías. De la primera pieza: Yeinner Chicas y María Garzarain. Me gustó el desafió de bailar sin música, con la que van creando los cuerpos con sus trayectorias y sus sonidos. Apunté itinerarios cerrados que se rompen, como en los cuentos se salen del sendero. El camino. El viaje. Péndulos que se desequilibran. Choques entre los cuerpos que cambian sus itinerarios, cada vez son más determinantes. Cargo contigo/me dejo caer. Corren. Corren y no están huyendo.

La historia que elegí en diálogo fue: El viaje extraño. Un cuento japonés. El muchacho tiene un sueño tan extraño que no logra sacarlo de la cabeza. Su padre quiere que se lo cuente: “No, padre, prefiero tenerlo para mí”. Cuando el padre le obliga a contarlo, el muchacho echa a correr. Encuentra un pantano, una casa con una luz…volará con la ayuda de un abanico, llegará a una isla ballena y luego, con la ayuda de la aguja de plata…

Entre las dos piezas cambié de lugar en la sala y sobre una mesa conté y canté tres poemas de Alejandra Pizarnik y un cuento breve, el último recopilado por los hermanos Grimm que creo que recoge todos ellos: La llave de oro. Acaba creando el misterio necesario para volver a dar paso a la danza.

De la segunda pieza apunté la espera. Dedos que martillean en la mesa, cuerpos que van ganando espacio. Sentado al revés, la cabeza en los pies. El mundo al revés de muchos cuentos. ¿Qué veo sobre la mesa, qué horizonte? ¿qué encuentro debajo, donde nadie está mirando? En el suelo se encuentran. Humor. Caminan juntos como patos. Seres fantásticos. Amor.

La historia que elegí en diálogo fue un cuento tradicional gitano que habla de un mosquito que se siente el ser más fabuloso del universo, el más apuesto, el más valiente…y su temeridad absurda le lleva a transformar su cuerpo una y otra vez hasta llegar a ser un mosquito pollo.

Gracias a cada persona que ha hecho posible el festival en estos tiempos extraños. Gracias por darme la oportunidad de buscar formas nuevas a mi trabajo y por todo el cuidado.

De un lugar a otro.

Cuando empiezo a contar miro al público y me parece un grupo compacto que asusta un poco. Luego canto y voy individuando caras, desde esa calma que me da el cantar. Cuento la primera historia y escucho una risa, una expresión de asombro y ya me quedo con esas caras donde apoyarme y al final de la sesión tengo al público bastante definido. Depende del número de personas, de cuanto favorece la situación la cercanía pero suele ser casi todo. Es un proceso de acercamiento. 

Cada cuento un mundo.

Noviembre. Centro Cívico Santa Isabel. Programa: “Mayores por la igualdad”.
Después de la sesión de narración propusieron hacer un debate. La mujer que organizaba me preguntó por qué había contado: Las doce princesas bailarinas. Me dijo que se había perdido con ese cuento, seguramente alguien más también. Me pidió que lo explicara.
Me quedé pensando. No sabía. Yo no puedo explicar un cuento, por eso lo narro.
Bueno, dije, no os lo puedo explicar pero os puedo decir por qué lo cuento. La madre de mi ex-pareja, que fue como mi madre, dejó de bailar cuando se casó. Antes iba cada semana con sus hermanos. Luego no, nunca. Como no iba a bailar, regaló su vestido azul.
“Esas cosas no son para estar en el armario”.
Me enseñó una fotografía, ella vestida de azul vuelo, azul baile.
“¡Ah, me dijeron, de acuerdo.”

…”Nunca más sus cabellos se enredarían en diamantes. Nunca más sus zapatos se gastarían con la risa“. Anne Sexton.

2018. Una sesión de Narralunas con profes de secundaria. Entran al juego. Una mujer habla de cuánto le gustaba la historia de la princesa del guisante. Pasa de hablar de ella a narrar la historia. Así, la princesa del guisante atraviesa sola la tormenta, la lluvia le ciega los ojos, los relámpagos le ayudan a ver el camino.
En el silencio que ha creado su relato la profesora concluye diciendo: “Llega desvalida buscando cobijo, pero al mismo tiempo ha atravesado sola una tormenta.”
Somos todo eso. Cada cuento un mundo.

De: Las que ríen.

Llevo años moviendo esta sesión de narración oral para público joven y adulto construida desde una perspectiva de género. Historias de mujeres que miran el mundo, lo habitan, lo viajan, buscan modos. Historias de violencia de género con mujeres que bailan su dolor, le dan forma. Mujeres, viejas, niñas que luchan con una serpiente, se hacen amigas de un tigre, llevan alas, saben transformarse en árbol, piedra…Cada año incluyo repertorio nuevo porque busco siempre y hay lugares en los que me llaman cada año. La variedad de las mujeres está en los cuentos tradicionales, la variedad del ser humano. Me gusta mostrarlo. Los cuentos que he encontrado este año me llenan de asombro. Así los cuento: asombrada.

En la Biblioteca de Alagón era la primera vez que hacían narración oral para adultos. Fue convocatoria abierta y el espacio se llenó. Eventico grabó este vídeo que da buena idea de la sesión: los cuentos, las canciones y sobre todo, la gente escuchando (hay un señor con la boca abierta como un niño, me encanta). Un regalo.


Mi paso por las nubes.

No os conté de mi paso por las nubes. La Feria del Libro de Logroño contó con un espacio en las nubes preparado por Zarándula para contar y escuchar historias. Conté para público familiar a las seis de la tarde y a las ocho para público adulto. Y…

¿Te acuerdas de la sensación de adormilarte en una habitación con adultos charlando, cerrar los ojos mientras sientes las voces y sentir cómo te va llevando el sueño y saberte acompañada?

¿Te acuerdas de escuchar conversaciones de gente adulta y no estar segura si debes estar ahí pero no te miran ni te dicen nada asi que escuchas y entiendes sólo a ratos pero otros momentos descubres cosas que te asombran o te asustan y te acercas a una persona que quieres y te quedas muy cerca o le coges un brazo y sigues escuchando invitada a un mundo que no es el tuyo pero sí.

Dividimos público y espacio. Sesiones para público adulto con historias más largas, tramas mas complejas. Sesiones para público familiar o para bebés…Pero cuando se mezclan a veces salen cosas preciosas. Un grupo de niños y niñas asistieron a la sesión para público adulto. Me avisaron que podía pasar, no fue una sorpresa y eso está bien, no fue una sorpresa. 

Y los niños, las niñas que acudieron sabían que la sesión no estaba pensada para ellos. Escucharon con respeto y se acercaban a la persona que querían cuando algo les conmovía o les resultaba extraño. Yo lo veía mientras contaba y era hermoso. La niña de unos diez años moviendo la silla para acercarse a su padre, cogerle del brazo.Fue hermoso. Sorpresas del oficio. 

 

Espacio para la narración organizado por Zarándula.

RIO Y JUEGO

Empiezan las fiestas del Pilar y empieza el parque de juegos junto al rio. Dieciocho zonas donde se puede jugar de forma autónoma: pintar muebles, probar equilibrios, jugar con las sombras, embarcarte, meterte en la tripa de la ballena a descubrir historias, cocinar piñas, hablar por un tubo, Requetecrearlo todo o Reconstruirlo o Retocarlo a tu ritmo… Con objetos que tuvieron otra vida y ahora llegan a Rio y Juego, porque nos gusta cuidar el planeta.  Este año hay dos zonas nuevas, ven a descubrirlas. Ayer empezamos a jugar el equipo de animación.

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El martes 9 de octubre de 20,30 a 22,30, Río y Juego será para uso exclusivo de mayores de 18. Jugaremos como niños, como niñas;  jugaremos como siempre hemos hecho. ¡Os esperamos!

Programa completo de las Fiestas del Pilar

Canción sorpresa

Hay lugares significativos para mí. Valderrobres es uno de ellos por toda la tarea que hizo Alicia en su biblioteca. Conté en la Lonja. Los cuentos en la calle suenan distinto, se mueven más, juegan, asi que busco cuentos veloces, saltones. Y ahí estuvimos, con el rio detrás y viajando. Canté para despedirme la canción que había cantado al principio. Hace muchos años que abro con esa canción. La aprendió una amiga en un campo de refugiados cuando la guerra en Yugoslavia. Es tradicional zíngara. Me la enseñó y yo la canto como recuerdo. La empecé a cantar y una niña cantó conmigo. La miré asombrada y seguimos juntas, ella sonreía. “¡La cara que has puesto cuando me has visto cantar, qué divertida!”, me dijo luego. Se llama Anais. Es de Bélgica. “Los domingos voy al coro y me enseñan canciones de todo el mundo. La maestra nos enseñó esta. Yo tengo toda la letra, tú no.”Llevaba un vestido ligero y un bolso negro rígido, cuadrado, antiguo. Anais vino a las diez a la sesión de adultos, la escuchó entera sentada recta en la silla, como participando de lo que yo contaba. Por eso cuando ya acabába me animé a preguntarle si quería subir a cantar conmigo y subió. Cantamos juntas la canción, cantó ella sóla al final. Su voz fina sonaba precioso entre la piedra. Un regalo. Hablamos mucho después. Descubrí que el bolso negro era de su abuela. “Yo quiero tener un recuerdo tuyo”. “Ya lo tenemos, hemos cantado juntas”. “No, otra cosa”. Nos hicimos una foto sentadas en el escenario que habíamos compartido. Esta es. Os presento a Anais.

Anais