Cuentos en la tercera frase.

Este otoño tendremos un pequeño ciclo de narración para público joven y adulto en bibliotecas: CUENTOS EN LA TERCERA FRASE. En la Biblioteca Municipal María Moliner los viernes 27 de octubre, 3 de noviembre y 17 de noviembre a las 19’30 horas.  El ciclo empieza con una propuesta de narración. La segunda es más teatral. La tercera es narración y lengua de signos. Entrada gratuita hasta completar aforo. ¡Vé reservando los días!

PRIMERA SESIÓN: 27 DE OCTUBRE.  NARRADORA: CRISTINA VERBENA.                      TÍTULO: INEVITABLE.
La vida es inevitable. El destino también. Y el deseo. Y también los cambios cotidianos.
De todo esto tratan estas historias. Por eso están las voces que anuncian lo inevitable. Una vieja que camina cada noche. Un puente que esconde un gigante y cómo surgió la muerte. 
La sesión se cierra con dos historias de miedo para dar pie a la actividad organizada por NARRALUNAS.

www.cristinaverbena.com

SEGUNDA SESIÓN: 3 DE NOVIEMBRE.
COMPAÑÍA: PAI.  TÍTULO: EN LA LENGUA FLOJA.
OSWALDO FELIPE E IGNACIO ALFAYÉ.
DIRECCIÓN: BLANCA RESANO.  Como sacados de un sombrero de copa, fruto del “más difícil todavía”, dos mozos de pista, Verborio Ripio y Esbelto Arpegio, nos presentan “En la lengua floja”.

enlalenguafloja-pai-cartelTERCERA SESIÓN: 17 DE NOVIEMBRE.
TÍTULO: OTRA GENTE.
MAGDA LABARGA Y DAVID BLANCO TOYOS.
¿Qué es OTRA GENTE?
Un espectáculo de cuentos contados oralmente y en lengua de signos. Relatos acerca personajes maravillosos y
personas reales con algo en común: parecen ocultos a nuestra mirada, (por motivos diferentes). La otra gente,
esa que no vemos, pueden ser tanto duendes como un obrero de la industria metalúrgica, seres extraordinarios que se nos escapan a fuerza de cotidianos o que, simplemente, se esconden. El repertorio en cada ocasión varía dependiendo del público presente. OTRA GENTE es un espectáculo accesible y versátil, dirigido a público oyente y sordo.

 

 

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Puertas al cuento

PUERTAS AL CUENTO es un taller que me encargó la Casa de la Mujer de Zaragoza y estoy haciendo este verano por los Club de Tiempo Libre. El lunes fue el primero, en el CTL. de Torrero. Las niñas dejaron de jugar a la Rayuela para venir al taller, los niños los juegos de mesa y el ping-pong. Abrimos puertas distintas a modo de: “Érase una vez“: la puerta de una cueva, la de casa de los abuelos allá en Marruecos, la del palacio de un ogro,la de su cuarto con el cielo lleno de estrellas, la de la amistad y la de la familia. Y una vez dentro, jugamos a crear una bruja con zapatillas de futbol de clavos, un ogro con vestido rosa y dragones, muchas dragonas y dragones que nos llevaron al mar para conocer a las criaturas abisales, al fuego o a sentirnos acompañadas en cualquier lugar, porque el dragón está a nuestro lado. Ya hacia el final, una niña de unos doce años dijo: “Yo imagino mi vida de mayor con muchos amigos y simple.””¿Qué quieres decir con:”simple”, una vida sin problemas?” “Bueno, también, pero una vida con pocas cosas, sencilla, como lo que tengo ahora, pocas cosas y muchos amigos para reir.”

No sé vosotras, vosotros qué opinais, pero a mí me parece un planazo.

 


Del libro al labio. Historias de vida.

De los talleres para público adulto: Del libro al labio que hice la primavera 2016 por bibliotecas de la provinica de Zaragoza durante la campaña de animación a la lectura que organiza la DPZ. Las personas contaban momentos de su vida y luego, a lo largo del taller, repetían frases o momentos de lo que habían contado porque seguían allí, añadían algún detalle…los recuerdos y juegos iban creando un lenguaje común.

Boquiñeni. A mi amiga le regaló su marido un ramo de flores y yo muy enfadada le dije al mío: ¡No te creas, que a mi amiga le han regalado un ramo de flores!
Y nosotros teníamos campo de coles, las vendíamos. Y él me puso un letrero: “Yo no te regalo un ramo de flores
pero aquí tienes un remolque de coliflores.”
Es cierto, ¿eh?

Salillas de Jalón. La mujer que habla está en silla de ruedas:
“En un segundo me cambió la vida. En un accidente, en un segundo.” Ríe.

Sástago. Rosita. Yo tenía una abuela que tenía un diario y todos los días escribía lo que hacía: ” día tantos de tantos y con letras historiadas: He bajao a la cantera, he cogido un cántaro de agua, he subido por la cuesta, he ido al corral, me ha puesto un huevo, he ido al mirador. He cogido un capacico de avena y se lo he echado a la burra. He subido a la cocina. He ido a misa pero no me he confesado…Su vida contaba.

Risas.
Los albañiles se lo llevaron, me hizo mucho duelo. Se lo llevaron, pero no creas que se lo llevaron con curiosidad, lo tirarían sin saber lo que era a los escombros.

Tauste.
Me acuerdo del puñetazo que pegué un día en los ojos a un chico, ahí se quedó tapándose los ojos que no me paré a mirar si se lo había sacado o no.
Subía las escaleras de la romería y me tocaron. Yo me volví y al que se estaba haciendo el despistado pensé: “este ha sido”, así que le pegué un puñetazo en un ojo y seguí caminando. Y no me había vuelto a acordar hasta este año, subiendo esas mismas escaleras con mi nieto, cincuenta años más tarde, que me acordé y me dio la risa. “¿De qué te ríes?”, me dijo mi marido. “De un puñetazo que dí aquí mismo”.
16 años tendría, 17 aún no.
– “Y bien guapa que eras”, dice otra mujer.

Valtorres.
Mi hermana tenía siempre todos los niños alrededor. Y se iba inventando los cuentos según los contaba. Con lo que a ellos les interesaba o les gustaba más: de indios, de vaqueros, lo que los niños querían. Estaban ahí con la boca abierta. Mis hijos, mis sobrinos, sus hijos. No se movían. Y los podía tener allí dos o tres horas. Ahora tiene los nietos y le pasa igual. Tiene mucha mano izquierda para inventar.

Valtorres.
-Yo no recuerdo que me contaran cuentos de pequeña. Recuerdo más leer. Coger el libro por la noche para leer en la cama.
-A mí sí me contaban. Yo tuve una infancia en Ateca…tengo unos recuerdos maravillosos, maravillosos. He tenido una niñez preciosa, la niñez más bonita que se puede vivir. Luego cuando me iba a Zaragoza con los abuelos, mi abuelo me llevaba a ver todo lo que había en Zaragoza. He visto todos los museos.

Boquiñeni.
De pequeña me pusieron los reyes magos un bolso de cartón y lo llevé a párvulos. Estaba lloviendo y como se me mojó, lo puse cerca del brasero para que se secara. Cuando fuimos a salir, ya no había bolso.

Tauste. Yo soy muy chorrotera, me encanta salir a la calle y mi marido me decía:                              -¡No se te caerá la casa encima!
-Ya lo siento si te cae a ti, le decía yo. Y me iba de paseo.

 

-¡Cuídate!, le digo a una mujer mayor al despedirme. Me responde: ¡Claro que me cuido, abajo tengo esperando a la pareja de la Guardia Civil!

Boquiñeni

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Del libro al labio 2.

Más momentos de los talleres para público adulto: Del libro al labio que hice la primavera 2016 por bibliotecas de la provinica de Zaragoza durante la campaña de animación a la lectura que organiza la Diputación Provincial de Zaragoza. 

Salillas de Jalón

Tiras de papel con versos de W. Szymborska, Gil de Biedma, A. Pizarnik, Kavafis, Carver, E. Dickinson…

POEMAS breves inventados a partir de versos sueltos de poetas:

“Ella sabía el camino / y lo emprendimos juntas.” 

“El agua se aprende de la sed/ y al beberla, a sentirte distinto. ”

“Nuestro lenguaje privado /tiene la voz del amor.”

“¿Qué tambor puedo tocar para alcanzarte / ahora que has tomado el camino de irás y no volverás?

“Andan de noche / las brujas en coche.”

“Veo mi cuerpo / veo mis pechos /veo mis piernas / y pienso: me ha costado cincuenta años estar así de buena.”

“Más allá de los puentes / la gente busca desesperada un lugar donde vivir.”

“Enciendo el día: tran, tran, tran.”

“De un cabello hice una senda / y caminé toda la vida.”

Yo tenía una muñeca de cartón. Lavándole la cara, se le borró.

 

 

 

 

 


Taller: Del libro al labio.

Momentos de los talleres para público adulto: Del libro al labio que hice la primavera 2016 por bibliotecas de Zaragoza dentro de la campaña de animación a la lectura que organiza la Diputación Provincial de Zaragoza.  Sol. Biblioteca          “Aquí estamos, contando cuentos de Maricastaña”, una mujer de Boquiñeni explica a otra que acaba de llegar qué estamos haciendo.  “Se ha deshilachado el recuerdo, la transmisión de la tradición”.                                                                                                                        “De pequeña me caí desde el granero por un hueco de la escalera. Pisé y abajo fui, hasta el piso de abajo y no me hice nada. A lo que me dí cuenta, PAM, abajo, y no me hice nada.”       “Me gustaba merendar olivas negras en el mismo papel de estraza blanco de la tienda. Con pan las comía en un segundo. Cincuenta céntimos me costaban. ”                                               “Recuerdo a las sirenas y su canción que me arrastra. Me impresionaron de niña y las sigo viendo. Todavía me siguen.”                                                                                                                “Cuándo el Diablo fue niño se crearon todas las diabluras. Él era el ángel más bello del paraíso, debe ser aún hermoso.”                                                                                                            “Yo te voy a contar una cosa que es verídica: Mi abuelo iba mucho a la taberna y mi abuela no hacía más que tener hijos porque tuvo catorce. Nueve vivieron, pero tuvo catorce. Mi abuelo tuvo diecisiete, pero ella catorce, porque mi abuelo se volvió a casar.  Y mi abuelo toda la noche la pasaba en la taberna. Mi abuela le decía: “Yo no salgo a ningún sitio.” Así que llegó mi abuelo a las cinco la mañana y le dijo: “Vístase, que nos vamos.” Se la llevó a dar una vuelta por el campo, la subió por no sé qué senda y cuando volvieron a casa le dijo:
 “¿Ves? Ya te he sacado a pasear.” Y mi abuela qué iba a decir, pobre mujer. Se quedó en casa.”                                                                                                                                                             El comentario de una mujer en Salillas de Jalón al despedirse fue: “En mi cabeza están todas las cosas…Me ha gustado mucho todo, me ha venido muy bien esto porque a lo mejor me hubiera encerrado en mi casa y no hubiera salido. (Venían de un funeral) Y yo tengo mi pensamiento donde lo tengo, ¿sabes?”

Del libro al labio. Zuera

Biblioteca de Zuera.

 


Se beben las historias.

MAELLA. Estuve un día entero durante la inauguración de la nueva biblioteca.  De la antigua, que se veía diminuta y viejita ya sin libros, fuimos a la nueva, con libros bajo el brazo. Allí conté. Hay niños que se beben las historias mientras las cuento. Un niño de ojos negros miraba, miraba. Cuando acabé la primera historia me dijo: “Esta historia me ha gustado mucho“. Cuando acabé la segunda, lo repitió.

En la pausa de la tarde, dos niñas y yo nos sentamos junto a la puerta viendo a la gente entrar. Cada vez exclamaban: ¡Hala, qué bonita!                                                                      Una de las niñas lleva un libro con ella:-Es que como han estado de traslado nunca lo he podido devolver y no lo puedo cambiar.   -Es de poesia.   -Si, me gusta mucho.                                                                                                                                                                                            -¿Y escribes? -No, lo que nos mandan en el cole.”

Oigo a un hombre decir a Tere, la bibliotecaria: “Llevo dos meses que no he podido cambiar literatura. Menos mal que bajé a la Feria del Libro de Zaragoza y me pude comprar algo.”

TERUEL. Voy a contar a la Biblioteca de Teruel. Por el camino recuerdo mi infancia allí. Iba sóla al conservatorio un par de tardes a la semana. Cogía el autobús desde el Ensanche. Un día no llevaba el dinero para el billete. “No te preocupes, me dijo el conductor, lo pagas mañana.”  Pienso entonces en la confianza. Mas tarde, en el último cuento de mi sesión en la Biblioteca, todos se levantan a jugar conmigo.

BOLTAÑA. Sesión de cuentos de mujeres: LAS QUE RÍEN  y vermú en la plaza.

Durante el vermú una mujer se acerca para decirme que le han gustado mucho mis cuentos. Me pregunta si estoy bien, si necesito algo.


Mujeres aladas

Esta tarde estreno en el Centro Cívico de Torrero una sesión que titulé: En la Gloria y en la publicidad aparece como: Gloria Fuertes y su tiempo. Fue un encargo desde la Junta de distrito y ha sido estupendo trabajar en ello estos meses. Me ha costado definir la sesión. O sea, que han confiado en mi trabajo en abstracto. Ahora ya tiene su forma. Gloria Fuertes y su risa, que parece oirse en algunos poemas, sus tres ceros, esas ventanas pintadas que fueron su primer dolor, su bicicleta y sus mujeres amores van a estar con Concha Mendez la memoriosa, con Wislawa Szymborska que también conoció la Garra de la Guerra. Con Elena Fortún contando cómo nació y su madre “que si se descuida muere por vivirme” (como dijo Gloria). Carmen Martín Gaite levantará el telón rojo de su fiebre: “¡Pasen y vean, pasen adelante, sin compromiso ninguno!” y Natalia Ginzburg nos contará de zapatos rotos, nieve y naranjas. Con material tradicional entre medio. En este tiempo aprendiendo Gloria Fuertes he comprobado que es cierto lo que dice Jorge de Cascante: “Siempre que leo sus poemas me entran ganas de escribir, de hacer cosas, aunque los haya leído mil veces. Gloria es un faro encendido en una noche cerrada.”                                                                                                                                       Mujeres levantando el vuelo juntas. Esa va a ser mi sesión esta tarde. Gracias a la Junta Municipal, al Centro Cívico y a la Biblioteca Lázaro Carreter, que me han prestado todos los libros que necesitaba y a Lorena por confiar en mi trabajo “en abstracto” y la paciencia.  Esta tarde os doy un aplauso.

Semana de las letras.jpg

 


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