Archivo mensual: febrero 2014

Paseo con imágenes.

Los días se van llenando de cuentos: Sevilla y la sala El Cachorro, Madrid y Tres Cantos, Las Rozas…

Y creo que importa poco lo que cuento. Lo que importa es posibilitar el encuentro con el público, pasear con ellas y ellos ese rato. Estar ahí, desgranar esas historias que has preparado para ell@s y mirarlas juntas.En medio del bosque aparece un bicho pequeño verde, con escamas. Un niño interviene de un salto:”será un lagarto o una serpiente.” “No, le digo yo, porque es un poco achatado por los polos, así como un sapo”. “Entonces un sapo-lagarto”. “O un bicho”, insisto yo que empiezo a disfrutar del parón en el cuento. “Pero si tiene escamas, será un cocodrilo”…Los demás piensan. Intervienen también. Se convierte en el mejor momento de la sesión.

En la sala: “El Cachorro” hicimos una sesión conjunta para público adulto Pepe Pérez, Juan Arjona y yo. Por un error, el cartel que nos anunciaba a los tres, era el de mi sesión de “EquiLIBRIstaS” así que jugamos a hacerlos, los equilibrios. Y funcionó. Las historias se fueron hilando unas a otras con facilidad. Por nuestras ganas de jugar juntos. En un cuento de Juan aparece su madre como personaje. Ella estaba en primera fila y reía, reía. Yo, en un lado,  la veía reír y reía con ella. Momentos de sentirte viva. Contenta de tener este oficio y poder compartirlo.

Ayer noche en La Rochela hubo poca gente. Habían venido a escuchar. Nelson los saludó al presentarme, público habitual. Conté tranquila y tenía la sensación de estar entre mis historias. Dentro de un paisaje que conozco y me gusta mucho,me emociona, me divierte, me intriga…por eso lo muestro a los demás. Comentaba de vez en cuando, veía cosas nuevas en unas historias que ya llevo tiempo contando y podía “dar por hechas”… Fue una suerte.

Podemos hacer fuegos artificiales o darle una importancia enorme a lo que contamos y que sea de gran calidad literaria o utilidad política. Pero si el encuentro con el público no se produce, no hay nada. Te quedas sola. ¿Contar historias para qué? Para no estar solas, para no estar solos.

Que haya comprendido algo nuevo de este oficio no significa que no se me vaya a volver a olvidar, pero ¿te vienes a dar un paseo?

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