Archivo mensual: julio 2014

Adivina…

Es una novela gráfica.
Empieza con una mujer madura. Acude a una entrevista de trabajo, no sale bien. Antes de coger el tren de vuelta llama a casa para hablar con su marido: “Ya te dije que no iba a ir bien.” “Si, dice ella, me lo has dicho muchas veces, estoy harta.”
No vuelve. Entra en un hotel pequeño,cuenta el dinero que lleva y pide una habitación. Cuando llega la hora de cenar, baja al comedor. Hay sólo otra mujer cenando también sola. Hablan, comparten el vino. La mujer desconocida le dice que va a la costa.” Mañana. Te llevo hasta allí si quieres”. “No puede ser. Mañana estaré en casa con mi marido y mis hijos”.Pero a la mañana siguiente, temprano, está junto al coche de la desconocida. Se deja llevar a la playa. Allí se despiden y la mujer que escapa, camina. Camina horas y horas, como nunca ha hecho, como si fuera su trabajo. El dibujo de su cuerpo provoca curiosidad por su historia y también ternura. Conoce a un hombre por casualidad, en la playa, conoce a una vieja por la calle. Folla con el hombre que resulta tierno, se hace amiga de la vieja. Al cabo de días llama a su hija para que venga a recogerla. Cuando la joven llega se la presenta a la vieja: “Ella es mi hija. Es lo mejor que me ha pasado en la vida.”
La vieja decide marchar con ellas, tomarse un tiempo lejos de su vida, como ha hecho la mujer madura. En el coche, la vieja se pregunta qué es lo mejor que le ha pasado a ella en la vida.
¿Y a ti?

Ahí va una pista de cuál es el álbum:

Lulú, mujer desnuda

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dueño de su tiempo

Raúl Aguirre sabe que existen las vacas arcoiris, las niñas algodón, los caballo-cebra-jirafas…Él los dibuja llenicos de colores. Su libro:La cabeza del rinoceronte, te lo cuenta. Pero sobre todo te lo cuenta bonito él.

http://www.lacabezadelrinoceronte.com/

Escuché a Raúl Aguirre en el teatro Valle Inclán en el marco del festival: Una mirada diferente. Presentaron un documental: “Impro”. Contaba un laboratorio realizado por Alfredo Sanzol y ahí estaban algunos de los participantes en el taller. Raúl es alto, llevaba una chaqueta negra, parecía serio hasta que empezó a hablar. Entonces se notó su alegría por estar ahí, luminosa.  Habla entrecortado. Se para en medio de una palabra y tú paras con él, tu respiración alerta; luego se acelera en otras y vuelve al silencio. Raúl estaba contento de tener su tiempo y era dueño de él. Dibujó el laboratorio. “Cuando estoy contento me salen más colores”.Me emocionó. Cuando llegó el turno de preguntas, la primera fue para él:  “Yo tengo una pregunta. Es para Raul. ”

“A ver”, dice él divertido.

“Te han salido muy bien los dibujos”.

“Gracias. ”

En la presentación de su libro dijo: “Todos tenemos derecho a decidir lo que somos”…

Me veo de viaje en ese tiempo suyo. Me voy montada en la vaca arcoiris. ¿Habrá un tesoro escondido allá donde los colores tocan la tierra?

Uno de los dibujos de Raúl Aguirre de su libro: La cabeza del rinoceronte.

Uno de los dibujos de Raúl Aguirre de su libro: La cabeza del rinoceronte.

 


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